RIÑÓN

¡Bienvenidas de nuevo, Patosas! Hoy os traemos algo muy especial porque resulta que nos han dado libertad para desarrollar cualquier tema que nos interese relacionado con el riñón. Así que bienvenidas a esta entrada sobre…

LA VIDA DE SOLTERO


Aproximadamente 1 de cada 1000 personas tiene un solo riñón. ¿Y cómo puede una persona llegar a tener solo un riñón? Por condiciones congénitas o adquiridas. Las situaciones congénitas podrían ser displasia multiquística renal (presencia de células anormales) o aplasia/agenesia unilateral renal (desaparición o no generación de células renales). Por otro lado, la razón adquirida sería la nefrectomía (extirpación de todo o parte del riñón) debido a anormalidades estructurales, infecciones, tumores... ¡o incluso la donación!

Por otro lado, el funcionamiento excretor del riñón se mide por el ritmo en el que el glomérulo filtra el plasma, lo cual es a su vez medido por la tasa de filtración glomerular (GFR). Por lo tanto, un fallo en este órgano se traduce directamente en la disminución de este parámetro. Sin embargo, al contrario de lo que podríamos pensar, una persona que ha nacido con un solo riñón suele tener una mejor tasa de filtración glomerular a largo plazo que una que haya sufrido una nefrectomía. Esto se debería a que el proceso de nefrogénesis se completa antes del nacimiento, es decir, que no se generan nuevas nefronas a lo largo de la vida (aunque hay literatura que discute esto) y, por lo tanto, los embriones con un solo riñón desarrollan más nefronas dentro de este.


¿Y qué pasa con un riñón que se queda soltero?

Para estudiar esto se suele recurrir a los donantes de riñón, pues ofrecen un modelo de GFR normal previa a la nefrectomía. Pero también es interesante estudiar el efecto en enfermos e incluso en modelos animales.


Nuevos hobbies

En estas personas se mantiene la homeostasis renal, es decir, un ambiente interno estable. Además, se ha visto en ratas que la pérdida del 50% de las nefronas de un riñón conduce al aumento del 20 al 40% de la GFR en el riñón remanente en pocos días. No obstante, al cabo de un año esta GFR podría bajar con respecto a los valores obtenidos antes de la donación en algunos casos.


Nuevos amigos

El aumento de GFR implica que se está produciendo más filtración. Por lo tanto, además del glomérulo, también aumenta la función de reabsorción de los túbulos y afecta al tratamiento del sodio con el objetivo de preservar un equilibrio glomerular. Como mecanismo de compensación frente a la pérdida de masa renal, se aumentaría el diámetro y la longitud de los túbulos que se describen en la imagen, lo que facilita la absorción de agua y de iones. Además, también se ha visto un aumento en el riego sanguíneo hacia el riñón soltero.

Nuevo look

Por otra parte, el riñón también cambia en apariencia, pues se ha visto que, independientemente de si se trata de una afección congénita o debido a una nefrectomía, se produce una hipertrofia (aumento en el tamaño) que todavía no está claro si se debe al aumento de tamaño de las nefronas existentes o a la generación de nuevas nefronas (efectivamente, no todo el mundo está de acuerdo con que la nefrogénesis se detenga tras el nacimiento). 

El problema es que esta hipertrofia puede llevar en determinadas ocasiones a glomeruloesclerosis focal y segmentaria (FSGS), es decir, que se desarrolla tejido cicatrizal en los glomérulos, llegando incluso a una enfermedad renal crónica debido a una mala adaptación a la hiperfiltración. Pero estos efectos son más típicos cuando la cirugía se realiza en la infancia. 

Lo malo de la vida de soltero

Se ha visto en ratas que la función del riñón remanente empieza a decaer al cabo de 10-25 semanas tras la nefrectomía. También se ha observado glomeruloesclerosis, como os hemos mencionado, y daño tubular. Pero estos efectos no tienen porqué darse en todos los donantes, ni mucho menos.

Los requerimientos energéticos para compensar la falta de uno de los riñones podrían derivar finalmente en un aporte vascular inadecuado, lo que favorece la isquemia (falta de flujo sanguíneo) e hipoxia (falta de oxígeno). En esta situación, se oxidan productos de proteínas, que favorecen un estado en el que hay un sobrecrecimiento de tejido conectivo fibroso, es decir, fibrosis. Al ser tejido grueso y rígido, podría terminar provocando fallo renal, pues dificulta la función de este órgano.


(Casi) todo tiene solución

La mayoría de pacientes con un solo riñón no suele desarrollar problemas a largo plazo. Es verdad que, teniendo en cuenta la función esencial que ejerce el riñón en mantener la tensión arterial, la filtración de la sangre y el equilibrio electroquímico, estas personas tienen más riesgo de desarrollar una proteinuria (presencia de altas concentraciones de proteína en orina), o problemas de hipertensión. Todo dependerá de cómo evolucione la enfermedad en cada paciente. Además, antes de aceptar a un donante de riñón, se realizan numerosas pruebas para determinar si existe riesgo de que se vea perjudicado por vivir con un solo riñón, así que ¡calma, que no cunda el pánico!

Referencias
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