HEMOGRAMA

¡Hola de nuevo, Patosas!

Hoy os traemos nuestra última entrada, en la que nos han vuelto a dejar algo de libertad para desarrollar el tema que queramos. Solo tenemos una norma: que sea una patología hematológica. Por lo tanto, hemos decidido hablar de algo muy relacionado con el día de la madre, que fue hace poquito. Así que aquí os traemos nuestra entrada sobre una madre, concretamente sobre la madre de la física moderna: Marie Curie.

“¿Qué tendrá que ver Marie Curie con las enfermedades hematológicas?” te preguntarás. No te preocupes, hemos dejado las ecuaciones en casa. Pero es que vamos a hablar de la anemia aplásica, una enfermedad provocada por la falta de células madre en la médula ósea. Y, concretamente, la causa por la que esta mujer tan importante para la ciencia falleció. Así que ya podemos escribir nuestro título, que sería algo así:

Las madres de la madre


Pero primero lo primero. Para empezar,

¿de dónde vienen las células de nuestra sangre?

La producción de células sanguíneas en los adultos, llamada hematopoyesis, tiene su origen en la médula ósea (salvo en algunas condiciones patológicas). Todo el proceso comienza células madre hematopoyéticas multipotentes (HSC), las cuales tienen la capacidad de dividirse y transformarse en otras células que van a dar lugar a plaquetas, glóbulos rojos y glóbulos blancos maduros. Este proceso es más complicado de lo que parece, como podéis ver en la figura inferior.

Figura 1: Esquema del proceso de hematopoyesis. (Jagannathan-Bogdan, M., 2013)

¿Qué es la anemia aplásica?

La anemia aplásica, por su parte, es una patología en la que se da un fallo de la hematopoyesis, debido a una ausencia o disminución de los precursores hematopoyéticos. Este tipo de anemia puede tener origen hereditario o, en la mayoría de los casos, adquirido, dando siempre como resultado final una pancitopenia. ¿Pancitopenia? Sí, esta es la situación en la que se ve disminuído, ya sea parcial o completamente, el número de:
  • Glóbulos rojos→ Anemia, que puede manifestarse como palidez, taquicardia, disnea (dificultad para respirar).
  • Glóbulos blancos→ Neutropenia, que puede manifestarse como sangrado de las encías o por la nariz.
  • Plaquetas→ Trombocitopenia, que puede manifestarse como infecciones recurrentes.
Es decir, como falla el principio de la hematopoyesis, se ve un problema en la generación de todas las células hematopoyéticas.

¿Por qué se produce?

Según lo que la provoque, se cree que puede haber diferentes explicaciones a la enfermedad en función de qué la provoque. Así, podría deberse a una supresión de células madre hematopoyéticas mediada por (1) el sistema inmune o (2) anomalías en los progenitores de la médula.

(1) En el primer caso, aunque parezca un poco de ciencia ficción, lo que ocurre es que las células madre hematopoyéticas dañadas maduran hasta dar lugar a unas células autorreactivas que liberan moléculas (citoquinas principalmente) que matan y suprimen la actividad de las otras células madre.

(2) En el segundo caso, las propias células de la médula tienen fallos que les impiden diferenciarse y proliferar. Además, estas células pueden convertirse en neoplasmas (crecimiento descontrolado de células anormales) que sufren evolución clonal (proceso en el que las células cancerosas sufren cambios genéticos con el paso del tiempo). El tipo de anemia aplásica más común en la que se dé este defecto es la anemia de Fanconi. (Cuidado, no lo debemos confundir con el síndrome de Fanconi, que es una alteración de los túbulos renales proximales, como seguro que recuerdas de nuestra anterior entrada).


Ese espacio que deja de ser ocupado por células de la médula ósea no queda hueco, sino que en su lugar se colocan células adiposas y tejido conectivo.

¿Conoces a alguien que la padezca?

Es poco probable que alguna vez te hayas cruzado con una persona que sufra esta enfermedad, pues se estima que tiene una incidencia de entre 0’6 y 6’1 casos por cada millón de personas. Además, se considera que afecta con igual frecuencia a hombres y mujeres. Y, aunque puede padecerla una persona de cualquier edad, la incidencia aumenta especialmente en niños y jóvenes de entre 20 y 25 años.


¿Cómo se diagnostica?

Seguramente lo primero que nota un paciente con anemia aplásica son síntomas de anemia, los que hemos mencionado arriba. Si le menciona esto al médico, le harán un análisis de sangre, donde se observará que han disminuido las células sanguíneas. Estos son los valores que podríamos encontrar en el hemograma de un paciente:

  • Recuento de neutrófilos absoluto < 500/microL (< 0,5 × 10^9/L)
  • Recuento absoluto de reticulocitos < 60.000/microL (< 60 × 10^9/L)
  • Recuento de plaquetas < 20.000/microL (< 20 × 10^9/L)

Si dos de los tres elementos sanguíneos (reticulocitos: glóbulos rojos inmaduros, neutrófilos, plaquetas) se encuentran por debajo de lo normal, se considera anemia aplásica.

En este caso, será necesario realizar una biopsia de la médula ósea. Se confirma el diagnóstico si se encuentra hipocelularidad (un número reducido de células). En casos graves puede llegar a haber solo un 25% de las células que debía tener la médula ósea.

Además, se podrían hacer test genéticos, como FISH, para descartar otras enfermedades.

Figura 2: Biopsias de médula ósea (a) de paciente sano con un número normal de células hematopoyéticas y (b) de paciente con anemia aplásica severa donde se observa ausencia de células hematopoyéticas y su sustitución por adipocitos (células lipídicas). (Marsh JC., 2005).

¿Cómo se trata?

En general, para los pacientes con casos de anemia aplásica irreversible, el tratamiento depende de varios factores como la edad, la gravedad de la patología y la disponibilidad de donantes. A grandes rasgos, el tratamiento recomendado sería conforme la edad del paciente:

  • Pacientes menores de 20 años: El tratamiento indicado es el trasplante de células hematopoyéticas seguido por una terapia inmunosupresora.
  • Pacientes entre 20-50 años: Si la salud es buena, el trasplante es la primera opción. Si no, se recurre a medicamentos inmunosupresores.
  • Pacientes mayores de 50 años: El trasplante a esta edad puede suponer un problema, por lo que se recomienda la terapia inmunosupresora.
  • Los pacientes que se recuperan tras el tratamiento, suelen llegar a estados clínicos estables. En caso de trasplante, más del 75% de los pacientes suele llegar a vivir 5 años más después de la operación. No obstante, la anemia aplásica podría terminar con la vida de una persona no tratada en menos de un año, debido a complicaciones relacionadas con la enfermedad, por lo que un diagnóstico temprano es clave para tratar de superar la enfermedad.

Referencias:


- Chapman, J., Zhang, Y. Histology, Hematopoiesis. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing; (2022) [Updated 2021 May 10].
- Genetic and Rare Diseases Information Center. (7 de mayo de 2017). Anemia aplásica. Recuperado el 4 de mayo de 2022 de https://rarediseases.info.nih.gov/espanol/12666/anemia-aplasica
- Jagannathan-Bogdan, M., Zon, L. (2013). Hematopoiesis. Development 140, 2463-2467.
- Marsh JC. (2005). Bone marrow failure syndromes. Clin Med (Lond), 5(4), 332-6
- Moore, C. A., Krishnan, K. Aplastic Anemia. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing; (2022) [Updated 2021 July 21].
- Peslak, S. A., Olson, T., & Babushok, D. V. (2017). Diagnosis and Treatment of Aplastic Anemia. Current treatment options in oncology, 18(12), 70.
- Tordecilla, J.C., Campbell, M., Joannon, P., Avila, R., Soto, V., Rizzardini, C. (2003). Anemia Aplástica: Experiencia con 7 casos. Revista chilena de pediatría, 74(2), 179-186.
- Young NS. (2018). Aplastic Anemia. N Engl J Med., 379(17), 1643-1656.

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